sábado, mayo 26, 2007

El amor es como un dispenser, sacás agua caliente y...

El amor es como un dispenser, me lo acaba de decir un dispensario de ositos de peluche.
Acaba de decir: se dispensan tanto amor.

Haciendo analogías el amor es así, apretás una perilla y sale como el agua. Sale en forma de osito de peluche, por ejemplo, osito líquido, osito en liquidación, la puta madre, no estaba en liquidación, salió 8$ carajo.

Mi dispeeeeeeeeeeeenseeeeeeeeer de amor.

¿Son hermanas? me pregunta.

¿Qué, acaso me parezco? Lo acoso. Acaso al ocaso y acoso al oso y el pobre oso que ahora es nuestro hijo andrógino.

Deducimos que es andrógino porque Ariel es nene y nena, no tiene ni pitina ni chochita, aunque está chocho de su feminización testicular.

Eso sí, es marrón y yara y yo somos bien blancas, así que habrase de ver los cuernos que han sido puestos de por medio, para que tengamos un oso marrón de hijo. Qué carajo!? Tenía que ser blanco.

Ahora agarramos témpera para ocultar los cuernos.

Bueno, che, que no es un alce aunque quizás esté alzado porque por ahí tiene un corazón rebosante de una… dama? O de un hombre?

¿Con quién tiene sexo un andrógino?

Supongamos, un oso con feminización testicular.

Osooooooooo! Esa no la tenías! No late la tenía…

El tequila del trago tampoco, y hay que tragar duro y parejo para jugar con que una pajita es un clítoris. Una pajita es más bien un pene pequeño, de esos que sirven como un dedo, de esos que son como acostarse como una mujer y, bien sabemos, bien usado, bien sabemos que bien usado es bien.

Bien.

Continuemos. Con tigo.

Ai.

Me hacen un mimo.

Un payaso no, un mimo, porque no es cuestión de reirse, es cuestión de escribir mientras te acarician, y mandar al carajo la escritura.

Fin.

(Los mimos no usan palabras)

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